Aclaremos unos puntos. Ninguno de los que me ayudan a corregir el texto y mucho menos yo hemos trabajado profesionalmente en una editorial. Tampoco llevamos alguna carrera afín a periodismo o algún campo de divulgación, simplemente somos aficionados.
Aclarado eso, quizá te preguntes si hablaré desde un punto de vista externo completamente al mundo editorial y la respuesta es que no.
Hablaré de mi experiencia personal acerca de los 3 años que llevo formando parte de la asociación universitaria El Eco de Teleco. Un club que conocí en mi primer año de universidad luego de que un amigo mío del club de juegos de mesa CD-CROM me viese dibujar y me forzara, un viernes de marzo, a ir a una de las reuniones del ECO, como nos referimos al club informalmente.

Y si alguna vez han empezado a hacer alguna actividad nueva, como pintar, tocar un instrumento, etc. Seguramente sabrán a qué me refiero con “El precio del novato“, esa sensación de que no sabes absolutamente nada y debes aprender unos mínimos para considerarte parte del grupo y hablar de “tu a tu” acerca de temas complejos.
En el proceso de aprendizaje que tuve, ese precio del novato fueron las habilidades blandas de expresión, como por ejemplo saber contar una historia medianamente coherente, tratar con otros negocios, etc. Y habilidades prácticas como el dominio de los programas que utilizamos o aprender el flujo de trabajo.
Mi objetivo con este pequeño artículo es dar una idea general acerca del trabajo que se lleva a cabo, las habilidades y la producción de una revista universitaria. Para ello dividiré el artículo en 5 puntos generales:
Si en algún momento has tenido una idea fugaz acerca de un tema, o alguien cercano te dijo una frase que te dejó pensando; felicidades, has tenido una inspiración que puede que sea buena o puede que no. En el ECO, al ser una revista humorística acerca de cosas que ocurren en la ETSIT (Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación), las inspiraciones de las secciones suelen ser chistes malos que contamos entre amigos, algún desahogo de una asignatura extremadamente JODIDA e HIJA DE LA GRANDISIMA PUTA… o quizá simplemente un pensamiento que teníamos en medio de clase. Este es el primer paso del proceso, al menos en mi caso. Ese instante eureka donde piensas “Seguro que a alguien más le interesa esto” es lo que suelo usar para escribir mis secciones. Pero claro, esa es la semilla de algo.
El segundo paso suele ir más de la mano del aspecto logístico y el “No te vengas muy arriba“. En el ECO el número de páginas por revista suele variar entre cada edición. Suele oscilar entre las 60 y 80 páginas, recordando que hay condiciones. Una de ellas es que debe ser un numero múltiplo de 4 ya que cada hoja de papel trae 2 caras y que una revista tiene un número par de hojas. Además que no nos llueve el dinero del cielo así que tenemos que ajustar el número de páginas a un presupuesto.
Otra condición que hay es el número de redactores y páginas fijas (secciones que se hacen en todas las ediciones de la revista). Si somos 12 redactores, por ejemplo, cada uno puede soltar una bestialidad y decir “Quiero 10 páginas para escribir“. Caso contrario, si somos 20 o 25 redactores al soltar una burrada como “Quiero 6 páginas“, la presidenta o presidente del club se encargará de quitarte trabajo y dejarte solo un par de páginas para ajustarse al numero máximo.
Esto suena extraño que ocurra, pero la edición en que más páginas he llevado, he tenido que encargarme de 8 páginas y eso que no era el redactor con más páginas.
Aclarado y acotado el número de páginas de la sección y llega el punto de escribirla. Esto es un poco libre; hay secciones que son mucho texto, otras que son dibujos o arte parodia o incluso minijuegos. Depende de la creatividad del redactor. Además, para evitar que 5 personas tengan la misma idea se hacen reuniones semanales para saber el estado de las secciones, hablar de tareas extras que debemos hacer como el buscar patrocinios, escribir actas, grabar anuncios, etc.
En nuestro club no favorecemos la piratería, así que dependemos un poco de nuestras capacidades económicas para decidir qué programas usar. Sin embargo, hablaré un poco del estándar y daré mis alternativas gratuitas o más económicas.
Lo primero es que para edición de fotografía y maquetación editorial siempre vendrá a la mente Adobe y sus aplicaciones como Photoshop e Indesign. El primero es lo que usa la mayoría para hacer montajes, retoque de fotografía y en muchos casos hacer “Photoshopeos” a imágenes de internet para hacer parodias. Mentiría si digo que puedes ser editor sin conocer las bases de Photoshop, pero por suerte hoy en día hay alternativas que no te piden medio riñón para pagar la licencia mensual. Existen alternativas como Gimp o Krita, pero mi favorita es Photopea; una aplicación web que emula las funcionalidades más básicas de Photoshop pero que solo te pide no usar un bloqueador de anuncios para colocar una barra con publicidad que ayuda a que siga siendo gratuito.

El segundo programa es más complicado, Indesign ha tenido por mucho tiempo un monopolio como programa para maquetación editorial. Es lógico ya que sus funcionalidades para crear libros y maquetar trabajos profesionales es muy difícil de copiar. Hasta hace poco teníamos que usarlo si o si pagando un ojo de la cara. Por suerte para ahorrarnos unos cuantos cientos de dólares solo una persona lo compraba y el resto nos turnábamos para maquetar. Yo intenté maquetar en otro programa llamado VivaDesigner, pero le dejaron de dar mantenimiento hace años y carecía de muchas funcionalidades. Hasta que este año la empresa Canva sacó al mercado una nueva herramienta llamada Affinity. Una aplicación que compraron y la convirtieron en una opción gratuita. No puedo dar mucho feedback al respecto porque lo sigo probando, pero creo que será mi nueva alternativa gratuita a Indesign.

Y como menciones honoríficas hay que mencionar a los programas que los “dibujantes” del club usan para hacer sus obras. A mi parecer, si les gusta el tema de que los maltraten y que no los dejen respirar, seguramente tengan un ipad por lo que su programa predilecto es Procreate. Pero si son como yo, humildes usuarios de android, quizá les guste Infinity Painter, una aplicación que aunque no es gratuita, es de compra única. Sino pueden usar Krita que también está para computadora, para aquellos que usan tableta gráfica o tienen mucho pulso con el mouse.
Este punto es corto, pero quiero que entiendan algo. Nadie sabe lo mal que escribe hasta que 10 enfermitos de la ortografía lee su sección 50 veces y que cada uno coloca una corrección de puntuación, tilde o incluso una cursiva siguiendo los estatutos y reglas de nuestra querida RAE (Real Academia Española). Incluso en este artículo estoy seguro que a varios de mis compañeros les ha dado un ictus al ver mi carente vergüenza al usar comillas para referirme a modismos o expresiones en lugar de colocarlo en cursiva. O incluso habrán empezado a dar brincos en su silla luego de ver cómo he colocado los nombres de aplicaciones, dispositivos o marcas registradas en negrita o no, dependiendo de si me acordé de las reglas o me dio flojera ir a leer el manual que tenemos.

Para todos ellos: “pueden hacer fila para p****** la p****“. Es una de las ventajas de haber programado los estilos del sitio web y haberme olvidado de añadir las funciones para colocar negrita en todos los dispositivos. Tengo excusa, mis queridos saltamontes.
Y para el que me hizo la corrección de que “Si habemos 12 redactores…” está mal escrito porque: “puesto que el verbo haber, cuando se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, es impersonal y, como tal, se usa solo en tercera persona del singular” (Extracto de la RAE). Quiero que sepas que el día de hoy algo murió dentro de mí.
Este proceso lo comentaré un poco por encima, ya que el hablar con la imprenta que se encargará de la impresión, discutir los gramajes del papel y hacer el presupuesto suelen ser cosas de las que se encarga la junta de la asociación. Así que solo puedo compartir algunos puntos generales:
Lo primero que se debe tener en cuenta, como se comentó en la sección de proceso creativo y logístico, es el número de páginas que tendrá la edición. Por lo general en función del número de páginas las imprentas dan una serie de presupuestos. Hace aproximadamente medio año tuve la oportunidad de ver cómo era el proceso cuando se cambia de imprenta y es similar (imagino) al proceso de cuando se hace la primera edición para una editorial nueva.
Lo que ocurre es que se hace una prueba de impresión que, por si se lo preguntan, no sale de las buenas intenciones de la imprenta; hay que pagarla. Esta prueba consiste en que se entrega a la imprenta un documento PDF con un formato en específico que suele establecer la imprenta. Contiene una sangría, los colores en un formato de tintas específico como CMYK y también un formato específico para la colocación de las páginas. Además, en ocasiones se piden las tipografías usadas en el documento, ya que algunas de ellas tienen licencias así que debemos entregar los documentos que certifican que no las hemos robado o pirateado.
Al entregarlo la imprenta hace un tiraje de unos cuantos ejemplares usando diferentes gramajes. Los gramajes son el grosor del papel y en función del gramaje que se elige, el número de páginas y la cantidad de ejemplares que se desea imprimir, la imprenta elabora un presupuesto. A partir de ahí lo único que falta es entregar el documento PDF (o el formato que requiere la imprenta) con las correcciones de color y márgenes que se hayan detectado en la prueba de impresión.
Y por si se preguntan el tiempo que se tarda en hacer la impresión, esto depende de la capacidad de la imprenta y del número de ejemplares. En los años que he estado como redactor he visto que el tiempo varía desde una semana hasta un mes para una producción de alrededor de 500 ejemplares.
Mi parte menos preferida dada mi carente habilidad social a la hora de hablar con desconocidos. Cuando llegan los 500 ejemplares de la revista tenemos una única misión: vender todo en 4 días y medio. No por nada, a diferencia de una editorial formal, nosotros necesitamos un permiso de la escuela para colocar nuestro stand y vender la revista. Solo disponemos de una semana como máximo y por experiencia propia, la gente solo compra el último día. El resto del tiempo somos los redactores acosando a todo lo que se mueve pidiendo unas monedas para que la inversión hecha no acabe en pérdidas, aunque siempre tenemos pérdidas, es por eso que necesitamos patrocinadores. Supongo que es el inconveniente de hacer una revista con calidad profesional.
Lo que quiero que tengan en cuenta con esta sección es que, si están pensando en crear una revista, deben colocar la misma cantidad de esfuerzo a la producción como a la comercialización, en especial si a diferencia de nosotros no tienen una base sólida de clientes. Que puede sonar poco el lograr vender entorno a 400 o 500 ejemplares, pero cuando lo comparas con el récord de ventas de otras facultades que tienen un club similar, te das cuenta de que no es algo que se obtiene de la noche a la mañana. En nuestro caso se debe a que es de las revistas más longevas no solo de nuestra escuela sino de la Universidad Politécnica de Madrid. Y aun así apenas es suficiente para que las perdidas no sean demasiado grandes.
Tranquilo, aunque parece que la estructura de este artículo está hecha con IA, tanto mi persona como mis compañeros en MïTHA estamos en contra del uso de la inteligencia artificial para la redacción de nuestros artículos. Así que las conclusiones que encontrarás tanto aquí como en el resto de nuestros artículos es completamente humana.
Lo que quiero mencionar aquí es que la experiencia de realizar una revista, en lo personal, es muy recomendada. Sé que no todos tienen la oportunidad de entrar en una asociación universitaria, o tener un equipo editorial, pero creo que es un gran ejercicio de desarrollo personal, al menos una vez en la vida, redactar una sección sobre algún tema que te guste. En mi caso, me gusto tanto la experiencia que, a día de hoy, en 2025, aún soy miembro activo del club y lo seguiré siendo hasta que termine mi carrera.
Y si como yo eres alguien curioso o curiosa, déjame sugerirte algunas referencias que puedes usar si quieres aprender a usar los programas mencionados o si simplemente quieres ver el sitio web de la asociación del Eco de Teleco.